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Comparativa de formas jurídicas: autónomo, S.L, S.A, C.B… ¿cuál me conviene?

A la hora de emprender, son muchos los factores que deberemos tener en cuenta en un primer momento, pero pocos son tan importantes como escoger adecuadamente la modalidad jurídica del emprendimiento. Autónomo, Sociedad Limitada, Sociedad Anónima, Comunidad de Bienes… ¿Tienes claro en qué consiste cada una de estas fórmulas y sus principales ventajas y desventajas? Lo analizamos a continuación.

Autónomo

La gran mayoría de los trabajadores por cuenta propia en España eligen esta forma jurídica en un primer momento, aunque, cuando sus proyectos evolucionan, normalmente optan por crear sociedades. Cuando es una única persona la que va a desarrollar la actividad y los beneficios no superan los 60.000 euros (aproximadamente), suele ser la forma más adecuada. Pero, ¿cuáles son las ventajas e inconvenientes de constituirse como autónomo?

  • Es muy sencillo darse de alta.
  • Puedes acogerte a la tarifa plana reducida de 60€ del régimen de autónomos de la Seguridad Social durante el primer año de actividad.
  • Gozarás de mejor tipo impositivo, siempre que tus beneficios no superen ciertas cantidades.
  • No hay que presentar Impuesto de Sociedades.
  • Los costes de gestión son más económicos, ya que no tienen que presentar contabilidad.
  • Como desventaja principal, hay que resaltar que la responsabilidad es ilimitada. Para hacer frente a las deudas que pueda generar la actividad, responderás con tus bienes personales presentes y futuros.

Comunidad de bienes

  • La Comunidad de Bienes tiene muchas similitudes con el régimen de trabajador autónomo, con la diferencia principal de que debe haber un número mínimo de dos socios. Se trata de un contrato privado en el que se detalla el porcentaje de participación de cada socio en las pérdidas y las ganancias que genere la Comunidad.
  • No hay un capital social mínimo, simplemente, lo que aporten los socios.
  • Tampoco se tributa el Impuesto de Sociedades: cada socio deberá presentar el IRPF individualmente.
  • Como en el caso del trabajador autónomo, la responsabilidad de los socios es ilimitada, por lo que pueden responder con sus bienes personales ante posibles deudas.

Sociedad de Responsabilidad Limitada

Cuando la actividad supere una cierta cantidad de beneficios (en torno a los 60.000€), se prevean fuertes inversiones o se vayan a contraer deudas con entidades bancarias o proveedores, es aconsejable pasar del régimen de sociedad mercantil.

La más frecuente en nuestro país es la Sociedad de Responsabilidad Limitada (S.L.), cuyos trámites son bastante sencillos y el capital social que hay que aportar es relativamente asequible. Veamos cuáles son las características de una S.L:

  • Se puede constituir una sociedad limitada con uno o más socios. (Si solo es uno, se constituiría una Sociedad Limitada Unipersonal, S. L. U.).
  • El capital social mínimo es de 3000 €.
  • El capital social puede estar formado por aportaciones no dinerarias por valor de 3.000 €.
  • Debe presentar el Impuesto de Sociedades.
  • La responsabilidad frente a deudas está limitada al capital aportado y es solidaria entre los socios.

Sociedad Anónima (S. A.)

La Sociedad Anónima tiene como principal ventaja frente a la Sociedad de Responsabilidad Limitada que la transmisión de las participaciones de la empresa es mucho más sencilla. También es una forma jurídica muy conveniente si necesitamos la incorporación de muchos socios inversores. Estas son sus principales características:

  • Número de socios: mínimo uno.
  • Capital social mínimo: 60.000 €.
  • Responsabilidad limitada al capital aportado.
  • Se tributa por el Impuesto de Sociedades
  • Gestión administrativa más compleja que otras sociedades.

Cooperativa

 

En el caso de la cooperativa, los trabajadores son los mismos propietarios de la empresa. Se trata, pues, de una sociedad constituida para crear empleo para los socios. Esta fórmula cuenta con numerosos beneficios fiscales.

  • El número de socios es de dos, como mínimo, y todos ellos deben de ser trabajadores.
  • El capital social mínimo son 3.000 €.
  • La responsabilidad está limitada al capital social.
  • La cooperativa tributa al Impuesto de Sociedades.
  • Tiene un funcionamiento 100% democrático: cada socio tiene un voto.
  • Los socios pueden cotizar por el Régimen General de la Seguridad Social o por el Régimen de Autónomos, pero todos ellos deben estar en el mismo régimen.
  • En caso de que coticen por el Régimen General, tienen derecho a la prestación por desempleo.
  • Las cooperativas pequeñas pueden contratar por cuenta ajena a 5 trabajadores durante los 5 primeros años.
  • Una de las mayores ventajas de la cooperativa es que existe plena libertad para establecer un propio “convenio” (horas de trabajo, vacaciones, bajas laborales, etc.).

Sociedades Laborales (S. L. L. y S. A. L.)

Las sociedades laborales son una forma de S. L. y S. A. en las que la mayoría del capital pertenece a los socios trabajadores. Estas son sus características:

  • El número de socios es de tres como mínimo, y de ellos, al menos dos deben ser trabajadores con contrato indefinido.
  • Los socios trabajadores deben al menos el 51% del capital social. Los socios capitalistas tendrán, como máximo, el 49%.
  • Ningún socio puede poseer participaciones sociales que representen más del 33% del capital social.
  • La responsabilidad frente a terceros es limitada.
  • Gozan de numerosos beneficios fiscales.
  • Pueden cotizar por el Régimen General de la Seguridad Social o por el Régimen de Autónomos.
  • En caso de cotizar por el Régimen General, tienen derecho a la prestación por desempleo.

Ahora que ya tienes toda la información sobre las diferentes formas jurídicas que existen, sabrás que elegir una u otra tiene muchas consecuencias e implicaciones, por lo que te aconsejamos que solicites asesoramiento profesional para escoger la que mejor te conviene con cautela.