Si estás a punto de lanzarte a la piscina del emprendimiento, has llegado al lugar ideal. Puede que tengas claro el negocio que quieres hacer despegar. Probablemente creas que lo tienes todo pensado, pero: ¿cómo llevas eso de las finanzas? No descuides esta parte de tu empresa. Sobre todo a la hora de arrancar, es importante tener en cuenta estos consejos que te damos a continuación.

A prueba de morosos

En una empresa todo va de maravilla… hasta que te topas de bruces con los impagos. Porque esto, querido emprendedor, es mucho más común de lo que jamás llegaste a pensar. Por eso mismo, deberás idear todo tipo de técnicas antimorosos y dejar bien claras las condiciones de pago en cada servicio que prestes. Es fundamental disponer de un contrato e implementar herramientas de gestión de pagos y cobros. No olvides que, una mala gestión de la tesorería puede llevar una empresa a su quiebra, por muy buenos que sean los productos o servicios que ofreces.

El colchón financiero: cuanto más blandito, mejor

Puede parecer una obviedad, pero, si no dispones de un buen colchón financiero, quizás no es tu momento para emprender. No esperes depender de ayudas y subvenciones, porque nada te garantiza que estas lleguen. Y si lo hacen, probablemente sea tras una larga espera. A la hora de trazar tu plan de empresa, debes pensar cuánto tiempo tardarás en empezar a facturar (y en empezar a amortizar la inversión). No olvides que los costes, a diferencia de los ingresos, comienzan en el mismo momento en que inicias tu actividad.

Aprende a encontrar financiación

Aprender a negociar con las entidades financieras es todo un arte, además de un trabajo que, en ocasiones, puede llegar a resultar agotador. Empieza por lo fundamental: cuantas más entidades (públicas y privadas) visites, mejor. El banco o la entidad financiera no te conoce (ni a ti ni a tu empresa). Así que, no olvides llevar un documento que refleje tu propuesta de empresa de una forma atractiva. En ese documento residirá gran parte de tu capacidad de éxito a la hora de obtener financiación externa.

Trabaja la paciencia

Hacer que tu negocio crezca es algo que puede llevar mucho tiempo. ¡No te desesperes! Una vez que tengas un modelo de gestión empresarial muy definido, estable, y una clientela más o menos fija, observa si posees la capacidad para seguir manteniendo o aumentando tu volumen de negocio con los mismos estándares de calidad. No olvides que crecer a menudo implica financiación, recursos humanos y una gestión más compleja. La paciencia y la planificación son claves para afianzar el éxito de ese crecimiento.

¡Nadie dijo que fuera fácil! Emprender es sortear todo un camino de obstáculos. Pero no hay duda de que, con trabajo y los conocimientos adecuados, será mucho más fácil alcanzar tus metas. ¡Esperamos que estos consejos financieros para emprender te hayan resultado útiles!

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